Los tiempos han cambiado, y cuando antiguamente era sencillo que una pareja  durase junta toda la vida, ahora las tornas han cambiado, y los divorcios desgraciadamente van en aumento.  Esta situación ha dado lugar a un aumento en la solicitud de las pruebas de paternidad. ¿El motivo? Muy sencillo, ahorrarse pagar una pensión a la ex pareja. El bajo precio prueba de paternidad la convierte en una prueba realmente accesible a cualquier persona, por lo que muchos hombres deciden poner fin a sus dudas y evitar hacerse cargo de un hijo que biológicamente no es suyo.

Y es que además estos resultados obtenidos por el laboratorio certificado que lleva a cabo el análisis de ADN tiene validez legal, por lo que pueden ser presentados ante cualquier juez para demostrar que no se es padre del hijo por el que le intentan sacar una pensión. Por norma general, cuando la pareja está en perfecta armonía las dudas no suelen asaltar a los hombres, pero cuando llegan  las rupturas es precisamente cuando los hombres comienzan a dudar de su paternidad, y cuando piensan en realizar este tipo de pruebas.

2013-05-21 11 58 07

Aunque no se puede hablar de un gran ‘boom’ en lo referente a las pruebas de paternidad sí que es verdad que el aumento progresivo de los divorcios ha dado lugar a un aumento importante de dichas pruebas. Y es que prácticamente cualquier persona puede solicitar este tipo de pruebas. La mayoría de estas pruebas se solicitan cuando se produce  con los niños menores de 18 años de edad, y es que a partir de su mayoría de edad, como todo el mundo bien sabe ya no es preciso pasar pensión (salvo las debidas excepciones legales).

Y es que librarse de la manutención del hijo ha provocado que muchos hombres decidan poner fin con ese problema intentando saber con certeza si ese hijo es suyo. Es evidente que cuando se desea hacer uso de estas pruebas para procesos judiciales tiene que haber un profesional que dé fe sobre los resultados conseguidos y sobre si las pruebas de un sujeto determinado son reales. Estas pruebas se realizan siempre bajo altos criterios de discreción, de modo que no hay que preocuparse por nada.